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    Sylvanas y la muerte: ¿cómo hemos llegado a Shadowlands?

    Sylvanas Shadowlands

    Sylvanas Brisaveloz es uno de los personajes más conocidos de World of Warcraft. Incluso me atrevería a decir que se ha convertido en el más relevante de Battle for Azeroth. Sin duda, lo será también en Shadowlands.

    Sylvanas es uno de los personajes más antiguos del mundo de Warcraft y su historia está estrechamente relacionada con la muerte. Su experiencia personal es la que nos ha llevado hasta Shadowlands, por lo que, en este artículo, haremos un recorrido por la historia de Sylvanas y su relación con la muerte para tratar de entender cómo hemos llegado hasta aquí, y cuáles pueden ser los planes de la Reina Alma en Pena.

    Los orígenes de Sylvanas: de Alta Elfa a reina de los Renegados

    La historia de Sylvanas comienza cuando la plaga llega a las puertas de Quel’Thalas. En este momento, Sylvanas es una de las comandantes a cargo de la defensa de su tierra. Aunque ella hace todo lo posible por impedir que la plaga logre sobrepasarles, acaba enfrentándose a Arthas, quien la mata con su espada Agonía de Escarcha. Al morir, Sylvanas siente que por fin puede descansar, que ha llegado el momento de irse hacia la tranquilidad de una oscuridad que le daba la bienvenida. Sin embargo, Arthas decide denegarle la paz de la muerte, obligando a su espíritu a permanecer a su lado. Sylvanas siente una agonía más grande que cualquier otro dolor que pudiera haber sentido en su forma corpórea.

    Después, Arthas obliga al espíritu de la elfa a que observe cómo entra en su ciudad y mata a su rey y a su gente, haciendo que ella sienta aún más dolor. A partir de este punto, el alma de Sylvanas queda a merced del Rey Exánime.

    Alma de Sylvanas

    Sin embargo, los poderes de Arthas fueron menguando debido a una grieta que creó al sacar a Agonía de Escarcha del hielo, produciendo que los poderes de Ner’Zul fueran escapando de su cuerpo. Este proceso se vio empeorado cuando Illidan intenta destruir Corona de Hielo. Debido a ello, el control que Arthas ejercía sobre el alma de Sylvanas se vio mermado, quedando ella libre y pudiendo regresar al lugar donde el Rey Exánime había dejado su cuerpo para volver a ocuparlo.

    A partir de entonces, Sylvanas comenzó su venganza contra Arthas.

    Para ello, decide que necesita una base desde la que poder operar, por lo que inicia la toma de la ciudad de Lordaeron, la cual acaba convirtiéndose en el hogar de los Renegados (aquellos no-muertos que habían logrado escapar del control del Rey Exánime), y ella, en su reina.

    Primer encuentro con la muerte

    Demos ahora un salto rápido hacia adelante, puesto que lo que nos interesa en este artículo es la relación de Sylvanas con la muerte.

    Una vez la Horda y la Alianza logran acabar, años después, con Arthas, Sylvanas siente que finalmente ha cumplido el único objetivo que tenía en su vida como no-muerta. Por lo que decide que ha llegado la hora de morir.

    Se acerca al borde de la cima de Corona de Hielo y piensa en saltar, pero las Val’kyr, sirvientes del Rey Exánime, aparecen para intervenir. Le inducen visiones a Sylvanas de su pasado, de cómo, en vida, utilizaba a sus tropas como si fueran las flechas de un carcaj, y de cómo, en muerte, había hecho lo mismo con sus Renegados. También le muestran visiones del futuro, de lo que podría ocurrir después de que ella se fuera: ve a la Alianza retomando Lordaeron, y a su gente suicidándose, lanzándose a hogueras en llamas en vez de luchando.

    Pero nada de esto hace que Sylvanas cambie de opinión. Ella quiere escapar del tormento eterno que le supone vivir, así que se lanza al vacío. Las Val’kyr intentan, nuevamente, convencerla de que viva, explicándole que las visiones que le han enseñado no eran para juzgarla, sino para mostrarle lo que podría pasar. Pero Sylvanas sigue decidida en su deseo de morir y las Val’kyr la dejan irse para que vea lo que hay al otro lado.

    Muerte de Sylvanas

    Al morir, Sylvanas sintió que flotaba fuera de su cuerpo. No recordaba qué había ocurrido, si la acababa de matar el Rey Exánime o si se había tirado desde Corona de Hielo. Tan solo veía oscuridad.

    Y entonces notó, por primera vez en mucho tiempo, la agonía. El dolor. El frío.

    El miedo.

    Había más cosas a su alrededor; horrores que no existían en el mundo de los vivos, garras que la desgarraban y ojos que la miraban. Y ella no podía gritar.

    Sintió arrepentimiento.

    Y, después, notó una presencia conocida: Arthas Menethil.

    Aquello le hizo sentir tanto terror y dolor que ni si quiera tuvo tiempo para compadecerse de él, para regodearse en la idea de que el Rey Exánime, por muy grande que hubiera sido en vida, no era más que otra alma insignificante en la muerte.

    Comprendió lo que la esperaba al otro lado: el horror, la eternidad, el vacío y la oscuridad. Un reino desconocido de angustia. El mismo castigo que recibía Arthas.

    Se dio cuenta de que su alma estaba condenada al infierno (o a la versión de esta existente en el mundo de Warcraft).

    Entonces, las Val’kyr vuelven a contactar con ella para realizarle una oferta: ellas estaban atadas al Rey Exánime y querían quedar libres de él (ya que, aunque Arthas estaba muerto, su puesto lo había ocupado Bolvar). Para ello, se ofrecían a ligarse a Sylvanas, prometiéndola que la mantendrían lejos de la muerte: mientras las Val’kyr vivieran, Sylvanas no podría morir.

    Y ella acepta.

    Annhylde, la más poderosa de las nueve Val’kyr, se sacrifica para devolverla a la vida, y Sylvanas decide que nunca jamás volvería al infierno que había visto.

    Segundo encuentro con la muerte

    Pero Sylvanas vuelve a morir. Esta vez en su intento por tomar Gilneas.

    Cuando Sylvanas cree que ha ganado y que, por fin, ha tomado la ciudad que había estado asaltando, se ve traicionada por Godfrey, un antiguo Lord de Gilneas al que había ordenado convertir en renegado. Lord Godfrey, que aún era leal en secreto de su tierra, apuñala a Sylvanas por la espalda, asesinando a la Reina Alma en Pena.

    La vez anterior, solo una Val’kyr tuvo que sacrificarse para devolverla a la vida, pero Annhylde era la más poderosa de todas, por lo que ahora son tres las que necesitan intercambiarse por ella. Sylvanas vuelve a la vida, pero ya solo le quedan cinco Val’kyr como salvavidas.

    Sylvanas es salvada por las Val'kyr

    Esto la pone furiosa, pero todavía perdería otra más en la batalla por Andorhal, ya que una caería asesinada por la Alianza.

    La búsqueda de la inmortalidad

    Ya en Legión, podemos encontrarnos a Sylvanas buscando lo que denomina el poder “V” en Stormheim. El poder “V” es un nombre en clave que hace referencia al poder de la Val’kyr original, quien podía crear más Val’kyr. Sylvanas, asustada ante la idea de quedarse sin sus Val’kyr y de volver a morir, parte para obtener este poder.

    La vemos llegar a Helheim, el reino de Helya. Se trata del lugar al que van los vrykul que, al morir, no ascienden a las Cámaras del Valor. Allí, Sylvanas realiza un pacto con Helya. Aún no se sabe exactamente cuál es. Sabemos que Sylvanas obtiene una lámpara, pero no qué le ofrece a Helya a cambio. Puede que Helya le pidiera algo, o puede que, simplemente, los intereses de Helya coincidieran con los objetivos de Sylvanas de algún modo.

    Una vez obtenida la lámpara, Sylvanas vuelve a la superficie y se dirige a la ciudad Vrykul de Skold-Ahsil. A este lugar van las escuderas vrykul que quieren intentar pasar un ritual y obtener la opción de entrar en una cámara donde las espera Eyir, una líder Val’kyr. Si las escuderas demuestran su valor ante Eyir, esta las convierte en Val’kyr para que sirvan eternamente en las Cámaras del Valor.

    Sylvanas logra entrar a la cámara y utiliza la linterna para encerrar a Eyir en ella, obteniendo así el poder de crear Val’kyr infinitas, de manera que pudiera seguir viva eternamente. Otro interés que Sylvanas tiene en las Val’kyr es su capacidad de crear más renegados, por lo que, al poder crearlas de forma ilimitada, también se aseguraría la vida de su raza.

    Sylvanas intenta encerrar a Eyir

    Pero Genn Cringrís, quien odia a Sylvanas porque ella asesinó a su hijo durante la toma de Gilneas, aparece y lucha contra ella, rompiendo la lámpara y deteniendo el proceso de encarcelamiento de Eyir.

    “Le arrebataste el futuro a mi hijo” le dice Genn. “Ahora te he despojado del tuyo”.

    Las decisiones de Sylvanas en Battle for Azeroth

    En este apartado hablaremos de una forma mucho más detallada sobre las acciones y los diálogos de Sylvanas, puesto que todos los acontecimientos de Battle for Azeroth parecen aportarnos datos y pistas del plan que la lleva hasta Shadowlands.

    Battle for Azeroth ha sido una expansión conocida por la controversia entorno a las acciones de Sylvanas, ya que a muchos jugadores les parecían gratuitas o excesivamente crueles, mientras otros confiaban en que su Reina Alma en Pena estaba actuando acorde a unos planes que aún no se nos habían sido revelados.

    La expansión comienza con el descubrimiento de la azerita, material por el cual se inicia una guerra entre la Horda y la Alianza. El primer acontecimiento que empieza la guerra como tal es un ataque dirigido por Sylvanas contra los Elfos de la Noche (recordemos que Sylvanas se convirtió en Jefa de Guerra al inicio de Legión, tras la muerte de Vol’Jin).

    Malfurion intenta detenerla, y casi lo consigue, pero Colmillosaurio aparece para ayudarla y derrota al druida. Sylvanas le deja a Colmillosaurio la oportunidad de terminar con Malfurion, pensando en que, al asesinar a un líder tan poderoso de la Alianza, lograría que sus enemigos sintieran verdadero terror por la Horda.

    Sin embargo, Colmillosaurio se apiada del druida y deja que Tyrande lo salve.

    Entonces, Sylvanas se encuentra con una Elfa de la Noche que le recuerda que ella no pude matar la esperanza. Sylvanas es consciente de que, aunque hayan ganado la pelea, los Elfos de la Noche se recuperarían al ver que Malfurion había sobrevivido milagrosamente, y pensarían que su diosa, Elune, los estaba protegiendo. Quizá creerían, incluso, que la decisión benévola que había tomado Colmillosaurio se debía a que Elune había influido en sus pensamientos. Pero Sylvanas quiere aplastar la esperanza de este pueblo, por lo que decide demostrarles que su diosa no les protege quemando Teldrassil, su hogar.

    Sylvanas quema Teldrassi

    Esta primera decisión de Sylvanas ya hace que aparezca gente que no está contenta. El propio Colmillosaurio se opone a ella, diciéndole que aquello, para él, no era la Horda.

    Pero Sylvanas no va a dejar que nadie se interponga entre ella y sus planes… cualesquiera que estos sean. Porque, si algo está claro es que, a pesar de que Sylvanas justifica sus acciones con el argumento de que están en una guerra, parece que la Reina Alma en Pena estaba en realidad siguiendo un objetivo propio del que el resto no eran conscientes aún.

    Las decisiones que va tomando a lo largo de la guerra le granjean más opositores, haciendo que Baine Pezuña de Sangre se oponga a ella. Sylvanas decidió encarcelarlo, y una misiva de la Horda y de la Alianza se unen para rescatarlo.

    Pero un diálogo de Nathanos nos hace entender que este rescate formaba parte de los planes de su reina:

    Nathanos Clamañublo: Colmillosaurio, Thrall, la Alianza… Es irritante dejar que crean que han escapado. Pero debemos confiar en el plan de la Jefa de Guerra.

    Más tarde, Sylvanas mantendrá una conversación con Nathanos en el que dicen que deben ir a Nazjatar para continuar con su plan:

    Sylvanas Brisaveloz: Nathanos, la siguiente fase de nuestra campaña se acerca. Las amenazas que hemos tejido con tanto cuidado se unirán dentro de poco. La guerra está sirviendo a su propósito. Mantente centrado en el final. Sabes lo que se viene.

    Estos diálogos nos dan a entender que, efectivamente, Sylvanas posee un plan propio en el que la guerra tan solo estaba sirviendo como una herramienta. Aún no se sabe de qué se trata este plan, tan solo que tanto Sylvanas como Nathanos lo conocían.

    Una vez en Nazjatar, Sylvanas realiza un pacto con Azshara. Ella le entragaba a Azshara el poder para liberar a N’zoth y, a cambio, Azshara hundiría las flotas de la Horda y la Alianza en el lecho marino.

    Azshara

    Sylvanas Brisaveloz: Solo asegúrate de que cuando tengas lo que necesites te desharás de ellos. Que ninguno de esos “héroes” escape.

    Tras los acontecimientos de Nazjatar y la pelea en el Palacio Eterno, una alianza entre la Horda y la Alianza marcha contra Orgrimmar para luchar, finalmente, contra Sylvanas. Colmillosaurio, quien quiere evitar muertes en ambos lados puesto que considera que los que defienden Orgrimmar también son la Horda, y que la única que merece un castigo es Sylvanas, decide retarla a un Mak’Gora.

    Mak'gora de Colmillosaurio contra Sylvanas

    Durante el enfrentamiento, Sylvanas vuelve a hablar sobre su intención de matar la esperanza:

    Sylvanas Brisaveloz: La muerte se acerca, soldado. Y su esperanza muere contigo.

    Varok Colmillosaurio: ¿Matar la esperanza? Lo intentaste en Teldrassil, sin éxito, fracasaste. Intentaste enfrentarnos en Lordaeron. Fracasaste, seguimos aquí. Siempre fracasas. La Horda resistirá. La Horda es fuerte

    Sylvanas acaba matando a Colmillosaurio (algunos dicen que haciendo trampas, pues utiliza un poder que no se sabía que tenía, aunque las reglas del Mak’Gora no están muy claras), y se marcha diciendo: “Nada dura”.

    Más tarde, podemos encontrar a Sylvanas en las Tierras Fantasma donde ella dice que su encuentro con Colmillosaurio ha hecho que la guerra terminara antes de lo previsto, pero que esto no importa puesto que la “hambrienta oscuridad” ya ha sido alimentada con incontables almas. Después, da un discurso sobre cómo los vivos no le importan, pero sí que siente pena por los renegados:

    Sylvanas Brisaveloz: Entiendo la crueldad del destino mejor que nadie. Pero a pesar de todo lo que les he enseñado, se siguen aferrando obstinadamente a la esperanza. A la vida. Aprenderán la verdad, como todos los demás.

    Mi trato con Azshara todavía dará frutos. Las tropas de Azeroth lucharán contra su maestro, y él llenará sus calles con muertos.

    Al final, ella también servirá a la muerte.

    Nada dura.

    El último lugar donde hemos visto a Sylvanas es en Corona de Hielo, a donde regresa para luchar contra Bolvar. Una vez lo ha derrotado, destruye el Yelmo de Dominación, creando una grieta entre los mundos que nos muestra el reino de la muerte: Shadowlands.

    Sylvanas se enfrenta a Bolvar

    Sylvanas Brisaveloz: Este mundo es una prisión. Y yo haré que todos seamos libres.

    ¿Cuáles son los planes de Sylvanas en Shadowlands?

    Entonces, ¿qué es lo que ha llevado a Sylvanas a Shadowlands?

    Sus planes aún no están del todo claros, pero viendo su recorrido, su obsesión con la muerte y sus últimas acciones, podemos pensar en diferentes teorías.

    Está claro que los planes de Sylvanas han ido siempre en dirección a obtener la inmortalidad. Quizá incluso a acabar con la misma muerte. Muchos de sus seguidores llevan un tiempo convencidos de que la Reina Alma en Pena está buscando un bien común,  a través de acciones de dudosa moralidad, para obtener un beneficio para todos, como ya ocurrió con Illidan Tempestira. Sin embargo, la historia de Sylvanas, sus ideas y sus acciones parecen indicar más bien que tiene un objetivo personal en mente. Si este objetivo será beneficioso para el resto, o no, es otra cuestión.

    Entonces, ¿qué es lo que planea?

    ¿Por qué repite tanto la idea de “matar la esperanza? ¿Se refiere a la “esperanza” que supone la vida? ¿A que ella sabe que al otro lado solo hay un infierno y que, por lo tanto, es una esperanza irreal? Esta idea se ve reforzada por su diálogo en las Tierras Fantasma: “Entiendo la crueldad del destino mejor que nadie. Pero a pesar de todo lo que les he enseñado, se siguen aferrando obstinadamente a la esperanza.”

    Algunas personas lo han conectado con el dios antiguo Yogg Saron, ya que es conocido como el “fin de la esperanza”. Sin embargo, esta relación no tiene ningún otro elemento en el que apoyarse, aunque no por ello tenemos que descartarlo del todo.

    Aún así, quedan aún por definir muchas de las ideas que Sylvanas ha ido soltando a lo largo de Battle for Azeroth.

    En un panel de preguntas y respuestas de la BlizzCon de 2019, los panelistas dijeron que Sylvanas llevaba trabajando con el Carcelero desde hacía un tiempo (desde algún momento después de su intento de suicidio en Corona de Hielo).

    Gracias a esto, ahora conocemos que Sylvanas tiene algún tipo de pacto con el Carcelero, el ser que vigila las Fauces en Shadowlands (el lugar al que van las almas más viles al morir), pero no de qué se trata.

    Una de las principales teorías entorno a este pacto se centra en las acciones de Sylvanas en Battle for Azeroth: parece claro que la intención de la mayoría de sus decisiones era conseguir que muriera mucha gente. Quizá estaba alimentando a las Fauces, ofreciéndole almas al Carcelero para hacerlo más poderoso.

    Sylvanas y el carcelero

    Sin embargo, esta idea ha llevado a otras personas a crear una teoría distinta, relacionada con la idea que tiene Sylvanas de que “este mundo es una prisión”. ¿A qué se refiere con esto?

    Quizá, lo que la Reina Alma en Pena quiere decir es que el camino que realizan las almas es una prisión: vives, mueres, eres juzgado en Shadowlands, y acabas en las Fauces, vigilado por el carcelero. Por ello, quizá, ha estado produciendo un gran número de muertes para conseguir un ejército en Shadowlands y ahora se dirige allí para derrotar a la misma muerte.

    Siguiendo esta teoría, se podría interpretar, incluso, que realmente lo que Sylvanas quiere es morir. Sigue siendo la misma persona que se intentó suicidar en Corona de Hielo; desea abandonar este mundo, esta vida (¿esta cárcel?), pero sabe que lo que la espera al otro lado es aún peor. Por eso necesita derrotar a la muerte: cambiar lo que ocurre cuando uno muere para no ir al infierno.

    Una última teoría que puede sacarse de la cinemática de Shadowlands tiene relación con el Rey Exánime. En la cinemática, Sylvanas llama a Bolvar “usurpador” y le dice que él no merece llevar ese yelmo. La primera interpretación que se da al oír esto es que Sylvanas se refiere a que Bolvar no es Arthas. Sin embargo, ¿y si está hablando de otra cosa? El Rey Exánime lleva mucho tiempo impidiendo que las almas vayan a las Fauces al hacer que los muertos vuelvan a levantarse, negándoselas al Carcelero. Quizás Sylvanas hablaba de la figura del Rey Exánime en sí como el usurpador, y ha roto el Yelmo de Dominación para ayudar al Carcelero, debido a su pacto.

    Sea cual sea la teoría que más se acerque a los verdaderos planes de Sylvanas, esperamos que por fin se nos revele todo en la expansión de Shadowlands.

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